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- La experiencia de una Iglesia familia
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- Desde África – Vocaciones Misioneras



Delegación para la Animación Misionera


Discípulos misioneros:
“Ustedes son la luz del mundo y la sal de la tierra”

 

La experiencia de una Iglesia familia

 

Todavía resuena en nuestros corazones lo vivido durante el Congreso Misionero realizado el pasado mes de mayo. Muchos recordamos el esfuerzo que nos demandó, pero era solo el comienzo de un trabajo mucho mayor, que ahora atañe a toda la Diócesis.

 

A la espera de la Carta Pastoral del Señor Obispo, compartimos algunos puntos de la reflexión del P. Alejandro Puiggari, quién fue el último expositor, el 23 de mayo.
(Se adjunta el texto completo de la charla, el cual también está disponible en el siguiente link: charlapuiggari).


 

Acciones Pastorales a destacar y renovar en el
espíritu de misión permanente

(Agradecemos a Emilce Billordo por el material desgravado)

El P. Puiggari agradeció por el signo de vida que representó la realización del Congreso, remarcando la necesidad de una profunda renovación en las distintas comunidades.

Como primera certeza, resaltó que cuando no se conoce el lugar, cuando se es extranjero, lo que uno necesita es un hermano que lo conduzca. “Cuando estamos en un mundo secularizado, no habrá documento perfecto que nos guíe. Dirá la verdad, pero este hombre no lo sabe leer. Lo que necesita, lo que lo va a sacar de estar perdido, es alguien que se acerque. En la misión, siempre invita alguien que ha visto al Señor y que te quiere llevar al encuentro con Él. Podrán estar los mejores programas, las mejores calificaciones, pero hoy, absolutamente es necesario que aquel que se encontró con el Maestro, te lleve, te acompañe, haga el proceso de salir a tu encuentro y ayudarte a caminar hacia Él. ¡Sos cristiano! Aprendé del Maestro, compartí tu vida, ayúdale al otro a tener Vida Plena.  ¡Eso es Renovar!”.


“Necesitamos en medio de esta cultura de muerte, que empiece a sonar más fuerte un Dios que late, un Dios que está vivo, un Dios que mira en nuestros ojos, un Dios que acompaña nuestra vida. No se olviden que por más programa que este escrito, lo que realmente necesita  todo ser humano es alguien que salga a su encuentro, alguien que se haga camino, alguien que deje el camino y se acerque al caído.  Se Necesita una Iglesia llena de peregrinos, que se pueda decir: “Algo está pasando ¿No lo escuchan?” “Deja que el Señor te renueve, porque para eso, hoy, su Espíritu ha querido ser el gran protagonista de este Primer Congreso Diocesano”.


El P. Puiggari habló de una Iglesia llamada a repensarse profundamente y relanzarse, que de ningún modo puede replegarse y tampoco ser repetitiva de modelos anteriores. “Se trata de renovar, revitalizar y relanzarse”. “No es cuestión de que si todo anda mal, entonces nos replegamos. No es cuestión de seguir repitiendo. ¡Para eso no vino el Espíritu!” ¿Cuál es el peligro más grande que tenemos? Nosotros mismos. Dicen los Obispos: “Nuestra mayor amenaza es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad”.

“Todo es cuestión de empezar, es cuestión de soñar. Es cuestión de descubrir que necesitamos que nuestra vida cotidiana tenga color, sea luz y sea sal”, señaló. 

 

Con Jesús como centro, no pueden dejar de ser hermanos

Sigan al Maestro. En la medida que los discípulos se acercan a Jesús (al centro), están más unidos entre ellos. “El envío no es un lobby de la Iglesia, no es un avanzar en bloque, son los granos de mostaza que van y ponen levadura en su mundo. Una Iglesia que quiere ser misionera es una Iglesia que tiene a JESÚS COMO CENTRO y por eso, no puede dejar de ser comunidad. No podemos tener otra experiencia de Jesús, que ser hermanos. Estar en torno a Él. Cuando insistimos en el estilo, en la dimensión catecumenal de toda iniciación cristiana, es tener la experiencia vital de que yo no puedo ser cristiano, si no tengo la experiencia de hermanos que me ayudan”, explicó.

 

En otro punto de su alocución, el P. Alejandro subrayó que la Iglesia ha sido “demasiado institución”. No institución de Jesús, sino institución con los criterios humanos. Nos hemos contaminado con ansias de poder, con protagonismos y vedetismos. Y muchas veces, quienes decimos estar más cerca, estamos más lejos. Porque siempre al hombre el poder lo enferma y cuando la Iglesia se concibe como una institución de poder, se enferma. Los hermanos te sanan y los pobres te salvan. Entonces, necesitamos volver a la experiencia comunitaria, a ese espacio catecumenal que nos permita ser comunidad. No negamos lo de la organización, no estamos contra la Iglesia institución, pero Jesús instituyó la Iglesia en torno a una mesa y propuso como programa el “lavar los pies”.  Tomar la bandera del servicio, esa es la bandera que no podemos dejar de arriar, la de la comunidad. No la de un estandarte, sino la de una toalla; la del servicio. Y ese va a ser uno de los signos de credibilidad hoy, cuando vean una Iglesia abierta a todos, cuando vean cristianos sirviendo y se pregunten: “¿Qué mueve a ese hombre a vivir así?” subrayó llamando a animarse a vivir esto, en este tiempo de “tristeza espiritual”.

 

Renovar la pastoral misionera, en tiempos de “acedia”

No hay ilusión. Estamos en una Iglesia amesetada. Un poquito perpleja, que parece no tener muchas respuestas. “No nos tiene que asustar eso. Lo que nos tiene que asustar es la “tristeza”. Lo que nos tiene que asustar es esa incapacidad de gozar con el bien. Estamos  proclives a hacer más que las bienaventuranzas, las quejas.


Algunas pistas

Dicen los Obispos: “La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad”.

Puiggari advirtió de no caer en la tentación del aislamiento, porque la Iglesia es la utopía del Encuentro, de un Dios que no nos dejo aislados, y por eso, nosotros debemos una y mil veces apostar por el encuentro. Recordó las palabra de Benedicto al venir al Santuario de Aparecida: “¿Qué te da la fe?, la fe te da una familia. ¿Qué te da la fe?, la fe te quita del aislamiento, te quita del síndrome del hijo único, el único que era Hijo único, se hizo Primogénito, se hizo Hermano  Mayor, Jesús, para que en él fuéramos hermanos.

“Si yo cura, no soy hermano, jamás podré ser padre y no voy a ser buen hijo. Y tendremos que pensar seriamente nosotros los sacerdotes cómo vivimos esta dimensión comunitaria. Está la tentación del cura que espera y aguanta para que el Obispo le imponga las manos y después ¡ya soy cura! Mentira. Sos un cura trucho, si no sos parte de una comunidad. Si no sos parte de un presbiterio, no podes vivir la identidad comunitaria.

En muchos lados que me toco ir en su momento como Director Nacional de Catequesis, públicamente hablé de esta Diócesis, porque me acuerdo que hace algunos años se formaron equipos de curas. Curas que pensaban la catequesis, que pensaban la misión, que pensaban la educación, que pensaban las distintas áreas. ¿Cómo habrá terminado eso?

Estoy absolutamente convencido de que una renovación que tendrá que haber, es en el modo cómo vivimos los curas y que somos los más peligrosos en contagiar el síndrome del hijo único, que entonces después lo pasamos a los dirigentes y lo pasamos a los coordinadores, etc.

Tenemos que vivir la experiencia de una Iglesia familia, de una iglesia trinidad que haga cambiar el estilo”.


El otro día viene una Sra. y dice: “¡Hay padre, en mi parroquia fue el único lugar donde yo fui a avisar que tenía un chico para bautizar y no me felicitaron! Me preguntaron ¿dónde vivía? para ver si era del radio parroquial”.

Acá tengo un certificado de fe de bautismo. “¡Diez pesos!” Exactamente el mismo precio que la policía cobra por un certificado de residencia. Si nosotros organizamos nuestras parroquias como oficinas y después decimos: “Somos una gran familia”. ¡Mentira! No vamos a poder lograr una Iglesia familia. Hoy el mundo necesita vínculos.


Pensar la pastoral como un acompañar la vida

Basta que nos acerquemos a esa vida, que ya habremos de iniciado el primer camino de la misión.

San Juan utiliza dos expresiones para hablar de la vida, vida con minúscula y Vida con mayúscula. ¿Cuál es nuestra tarea? hacer que esa vida con minúscula sea Vida plena en Jesús.

“Tenemos que acompañar la vida y no hay Vida,  si no es en comunidad. ¿No nos damos cuenta que el Señor está suscitando algo nuevo? No podemos dejar de pedirle al Espíritu: “fortalécenos en estas opciones de vida”. La Iglesia debe asumir con urgencia ese estilo familiar y comunitario. Es el ADN eclesial. Y entonces podremos anunciar desde el Kayros, desde la oportunidad de esa vida amenazada, devaluada, de esa vida descartada, el gran Kerigma de la vida. Hoy el mundo no necesita tanto que nuestro anuncio Kerygmático sea: “Dios existe”, sino “Dios te ama. Y porque te ama, tu vida es única, irrepetible y valiosa”. Vos tenés derecho a escuchar aquello que Jesús vino a hacer al mundo. A que cada uno en Jesús pueda sentirse llamado: “Tú eres mi Hijo único, en Ti tengo puesta toda mi predilección” Y entonces la pastoral, será una pastoral en que la Vida será su Kairos, su punto de partida, su oportunidad. Y haremos un anuncio Kerigmático, porque en Jesús estaremos plenificando la Vida. Pero para eso, necesitamos la experiencia del encuentro verdadero. Si no hay un encuentro con Jesús, todo es un cuento. Los católicos somos especialistas en poner en palabras lo que no vivimos.

 

Yo necesito del otro para que me ayude también a poder querer y creer más auténticamente. La misión no es una colonización, la misión no es una invasión. La misión es un desborde de vida, hay contagio de vida, hay empatía. Hay palabra y anuncio ciertamente, pero hay abrazos silenciosos. La misión es salir para acercar, salir para descubrirnos hermanos.

 

El Espíritu Santo es especialista en el discernimiento comunitario, tenemos que construir, que participar. Venimos de una Iglesia demasiado preparada en gerenciar. La Iglesia tiene que transitar el camino de una planificación participativa: Caminar juntos, pensar juntos, soñar juntos, equivocarnos juntos, porque para eso está el Espíritu que viene detrás nuestro y arregla todo lo que nosotros hacemos mal. El estilo catecumenal  comunitario  y cristiano tiene que renovar nuestro modo de ser Iglesia.

 

Necesitamos anunciar el Kerygma y necesitamos que nos anuncien el Kerygma, necesitamos salir en grupos, salir en misiones organizadas, pero sobre todo, necesitamos que cada uno sea misionero en su propio lugar.

 

Que Dios les conceda a todos ustedes la gracia de vivir lo que nos dicen nuestros Obispos: “Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos nos ha confiado.”

                                                                                                                                                                                

 

 



Congreso Misionero Diocesano

Conclusiones del Congreso – Documento de Trabajo

Se adjunta en archivo de WORD las conclusiones del Congreso – Documento de Trabajo. También se las puede visualizar en Internet mediante el siguiente link: conclusionesdoc




En este trabajo se intentó ordenar y dar una lógica a las propuestas de los distintos grupos, respetando la forma en que los congresistas se expresaron, para escuchar la voz del Espíritu a través de la diversidad de inquietudes.

La mayor parte de lo escrito, son palabras textuales de los propios grupos de trabajo.




 



Congreso Misionero Diocesano

Testimonios

Queridos hermanos de mi querida Diócesis de Morón:

“Quiero expresar la profunda alegría y el gran gozo que provoco en mí y en todos los congresistas, el haber participado del CO.MI.DI 1.
 

Es evidente que la alegría y el gozo fueron en ascenso al pasar de los días:

El viernes 21, la iniciación del Congreso, la bienvenida de nuestro Obispo Luis Guillermo, la Santa Misa, y el grupo Puente, que con la dramatización de la Palabra, nos hicieron vivir momentos de gran espiritualidad.

El día 22 con las exposiciones de los Obispos de Formosa, monseñor Conejero Gallego y de Jujuy, monseñor Palentini. Aquí quiero destacar el acierto de nuestro Obispo en la elección de los oradores, que nos fueron introduciendo con gran prédica y sencillez en la toma de conciencia, para realizar la misión como Dios manda y "no" cómo queremos mandar nosotros. Estos Obispos que mostraron la simpleza y la humildad de los grandes, siguen al Maestro Jesús, quien se hizo el último de todos y se puso al servicio de todos los hermanos.

 

Luego de las oratorias, continuaron los trabajos en los distintos grupos para reflexionar y dar propuestas para una "misión permanente" en la Diócesis. Esto representó una gran riqueza, tanto para los laicos, como para los consagrados, religiosos, sacerdotes, etc. Y alimentados en el amor de hermanos, hizo su culmen en la Santa Misa.


El broche de oro fue el día 23 con la oratoria del padre Alejandro Puiggari, párroco de Nuestra Señora del Rosario del barrio de Palermo. Cómo para que no digan que faltó una visión diferente. Oradores de las provincias y el porteño, tal cual se definió él mismo. En una suerte de humorada catequetica, nos dio una verdadera lección de humildad. Hizo una catequesis completa desde su llegada a la ciudad de Morón, un tanto contrariada porque no encontraba la dirección, sin embargo esa situación no logró ponerlo de mal humor, por el contrario, riéndose de sí mismo, asumió sus errores y a modo de confesión pública hizo toda una catequesis de su viaje hasta llegar a destino. Esta actitud fue el gran comentario en los grupos de trabajo. El padre Alejandro puso a Dios en cada una de sus acciones, por lo tanto, supo reconocer y aceptar sus debilidades, convertirlas en hechos de aprendizaje y salvarlas, para dar el ejemplo de lo que no debemos hacer. Nos reímos mucho pero también aprendimos mucho.

Otro punto al que le puso un gran toque de humor, fue al comportamiento de algunos párrocos, en los que, por supuesto se incluyó, haciéndose cargo de sus propios errores; pero al mismo tiempo, no dejó de decir la cruda realidad a la que se ven sometidas muchas comunidades. De este punto en particular me quedo con esta frase del padre Alejandro: "Para ser un buen padre, primero tenés que ser hermano". Y esto tiene que ver fundamentalmente con la misión. En la misión "los hermanos te sanan y los pobres te salvan". (Otra frase del padre Alejandro).

Quiero destacar, que el hecho de que me haya detenido más en la exposición del padre Puiggari, no quiere decir que las otras fueran menos importantes, por el contrario, cada una fue de una riqueza invalorable, para despertar a este pueblo de Nuestra Señora del Buen Viaje y ponernos en estado de "misión permanente".


Me conmovió el Obispo de Jujuy que le cantó a este pueblo de Morón con tanto amor, y la poesía del Obispo de Formosa que lo pintó de cuerpo y alma como hombre de Dios entregado a la misión permanente. (Su poesía me emocionó hasta las lágrimas)

También quiero destacar todo el amor y el empeño que pusieron todos los organizadores del CO.MI.DI 1. Para no ser injusta y olvidarme de alguien, nombro al padre Silvio Rocha, en representación de todos los que trabajaron para que este congreso fuera una realidad.

A todos los que rezaron por nosotros, al coro que nos animó de forma casi permanente, a los servidores, scouts, etc. ¡Gracias por estar! ¡Gracias por compartir!.

Y fundamentalmente, ¡GRACIAS! a nuestro Obispo, Luis Guillermo que nos hizo este regalo tan preciado del CO.MI.DI 1. Su homilía de Pentecostés fue el "nuevo Pentecostés", hasta tuvimos truenos como en el primer Pentecostés y en los momentos más fuertes de su prédica, parecía que Dios asentía desde el Cielo. El Espíritu se manifestó a través de este pueblo de Morón, ahora comienza el trabajo más fuerte: "La Misión permanente".

Por último, quiero agradecer a nuestro párroco el padre Daniel Sa, que nos alentó a la participación en este congreso y quien a pesar de todas las actividades que realiza, fue a buscarnos el sábado por la noche para llevarnos de regreso, preocupado porque llegáramos bien a nuestras casas.

¡LA DIÓCESIS DE MORÓN SE DECLARA EN ESTADO DE "MISIÓN PERMANENTE! "¡¡BENDITO SEA DIOS!!"


Los saluda en Cristo Jesús, Graciela Juárez: Pquia: Santa Teresa del Niño Jesús –Ituzaingó.







Asociación Misioneros Servidores del Evangelio

Vocaciones misioneras

Desde África


Como muchos saben, en marzo, la Hna. Rosa, Servidora del Evangelio, fue destinada a la comunidad de Togo, en África. Era algo que siempre había querido, y llegó el momento.

A través de estas líneas, nos comparte algunas impresiones del tiempo que lleva por esas tierras africanas.


“Queridos hermanos de la diócesis de Morón:

Me ha impactado la cantidad de niños que hay aquí. Es un pueblo joven y alegre. Los niños vienen continuamente a visitarnos. Cuando abrimos la puerta de nuestra casa para salir a algún lado, ellos vienen corriendo a abrazarnos. Como todavía no puedo hablar mucho, cada vez que tengo a un niño entre mis brazos le intento expresar que Dios lo ama y que su vida vale y es digno. Creo que ellos entienden el idioma del amor.
Estos niños de nuestro barrio son nuestros hijos, y ellos se están criando con nosotras.
Otra cosa que me impacta es la fuerza de la Iglesia. Es una Iglesia naciente, en  Dapaong (nuestra Diócesis) la Iglesia sólo lleva 50 años de evangelización. Estamos como los primeros cristianos. Es impresionante ver la cantidad de bautismos que se celebran en la Vigilia Pascual, es precioso. Cuando se bautizan, salen todos de la Iglesia y vuelven a entrar vestidos de blanco, como signo de la vida nueva. En ese momento la Iglesia estalla de alegría y de cantos. Aquí la liturgia es muy bonita, tienen su coro en moba y otro coro en francés, también suele haber un grupo de chicas que bailan.
Me impresiona ver cada domingo la Iglesia. Habrá más de 500 personas en misa. Aquí en Dapaong estamos trabajando con la primera camada de sacerdotes africanos. Siento que esto es de mucha trascendencia. Dios nos quiere aquí en medio de esta Iglesia que nace. Y como todo lo que nace nuevo tiene sus grandes retos, me recuerda a los Hechos de los apóstoles.

Aquí, es muy fuerte el tema de la ruptura con la religión tradicional africana (que está muy basada en el animismo) y la búsqueda de qué hay de continuidad con nuestra fe. Conocemos algunos sacerdotes conscientes y preocupados de esta realidad.

Yo, la verdad, es que  me encuentro feliz, consciente de que tengo mucho que  aprender y conocer de esta cultura. 
Les pido su oración, para que el Señor pueda contar con nosotras como signo vivo de su amor, en medio de este pueblo tan amado por Él. Un fuerte abrazo, les llevo en mi corazón”.



 

 

 

Delegación para la Comunicación Social de la Diócesis de Morón





OFICINA DE PRENSA DEL OBISPADO DE MORÓN

Sr. Fabián Parodi.

De lunes a viernes de 9 a 12 horas.

Buen Viaje 936 - Morón     

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