encabezadoreflejo.jpg

Página principal                            


-
Vida Consagrada - Falleció la Hna. Fabricio  - Encuentro en el Colegio María Auxiliadora
-
Para pensar en el Día del Maestro

 



Vida Consagrada

Falleció la Hna. Vivian Fabricio

Con profundo dolor, las Religiosas del Sagrado Corazón de Jesús piden a la comunidad diocesana oración por el eterno descanso de la Hna. Vivian Fabricio, quien falleció el pasado 8 de septiembre, a sus 26 años de edad, en un accidente automovilístico en la provincia de La Rioja.

Durante su noviciado en la comunidad de Nazaret, la Hna. Vivian estuvo trabajando pastoralmente en la Parroquia Santa Cecilia de Ituzaingó, brindando apoyo escolar y atendiendo a los chicos que se acercaban por la copa de leche.

 

-------------------------------------------------------------

 

8 de septiembre, Natividad de María
Encuentro de la Vida Consagrada
en el Colegio María Auxiliadora


El 8 de septiembre, como Vida Consagrada, los religiosos presentes en la Diócesis celebraron junto al Sr. Obispo la Natividad de María, queriendo imitar su aptitud de servicio y entrega.

vidaconsagrada2.jpg

Desde la Eucaristía descubramos nuestra identidad


La vida consagrada es entregarle todo al Señor, cuerpo y alma. Todas las fuerzas puestas al servicio del proyecto de amor del Padre, para construir entre todos el Reino de Dios.

 

El Señor amó a María y pensó en Ella para ser la Madre de Jesús desde la eternidad, igual que pensó en cada uno. “Somos como Ella, elegidos por Dios desde la eternidad y nos entregamos totalmente a la causa del Reino”, expresó Mons. Eichhorn, meditando sobre la vida de María que se refleja en la Eucaristía y que los consagrados buscan imitar:


vidaconsagrada3.jpg

“Como la Palabra se encarnó en María, debe encarnarse en nosotros, Tenemos que ser evangelios vivientes. Evangelios en carne y hueso como describe la frase: ‘Quizás, tú seas la única página del Evangelio que alguien lea en su vida’”.

El Ángel, en el anuncio, trae la Palabra a María y espera una respuesta. “He aquí la servidora del Señor”, dice María, y el Espíritu Santo desciende sobre Ella y engendra al Hijo de Dios.

“Como el Espíritu Santo desciende sobre María cuando Ella ofrece su vida al servicio de la Palabra y engendra a Jesús, durante la consagración de la Eucaristía ofrecemos nuestra vida al Señor y al imponer las manos, invocamos al Espíritu Santo. De este modo, a los que hemos recibido la Palabra en nuestro corazón y ofrecido la vida, el Espíritu Santo nos dará a Jesús”, explicó el Sr. Obispo.

vidaconsagrada.jpg

Hacerse pan partido para los demás
“Entonces, desde la Eucaristía descubramos nuestra identidad. El Señor nos ha llamado y nos llenó de Jesús como a María. Estamos para hacerlo presente, como Ella lo hizo en la casa de Isabel. Estamos para llevarlo a todos los hombres que están sedientos de Dios.

Al concluir la Eucaristía, se nos pide de ir y anunciar, de dar testimonio del encuentro con Jesús. Cuando María partió a visitar a su prima Isabel, al llegar y saludar, el Espíritu Santo hizo saltar a Juan el Bautista en su vientre. “Es la tarea misionera, que no requiere nuestras palabras, si no nuestra vida. Porque la vida entregada genera vida: Con la vida entregada y la Palabra encarnada, la acción del Espíritu hará por el testimonio, por el amor, que el Señor toque el corazón del hermano para que pueda ser también un sagrario viviente, para que pueda ser pleno y feliz, al hacerse semejante a Jesús, al hacer lo que el Señor dijo”.

 

 

up

productosdelcolmenarb.jpg

 

tercerencuentronacionaldemisioneros.jpg

 

carilob.jpg

 

refrigeracionmoronb.jpg

 

 

 

 

 



11 de septiembre
Para pensar en el Día del Maestro

¿Debe pedir perdón Ángela para que le devuelvan la asignación universal por hijo que acaban de quitarle? ¿Qué pecado cometió, si cumplió con los únicos dos requisitos: vacunarlos y mandarlos a la escuela? ¿Acaso compró drogas? ¿Se jugó el dinero en la quiniela clandestina? ¿Delinquió? ¿Falsificó las partidas de nacimiento?

No. Ni compró drogas, ni se jugó el dinero en la quiniela, ni incurrió en delito alguno. Además, por nada de eso le hubieran arrebatado el beneficio.

En un acto autoritario, discriminatorio e ilegítimo, a Ángela la despojaron de la asignación por el sólo hecho de haber elegido para sus hijos una escuela de gestión privada, ejerciendo un derecho humano universal, tan universal como mentirosamente dice serlo la asignación que le han robado.

Cuando a Ángela le preguntan por qué eligió la escuelita parroquial de Gruta de Lourdes, enclavada en una barriada muy pobre de Concordia, se pone nerviosa, titubea y busca justificarse, como si la estuvieran acusando de algo, como pidiendo disculpas por haber hecho lo indebido, algo tan malo que le está costando quedarse sin la asignación, algo que molestó a los gobernantes. “Cuando yo me vine a vivir al Tiro Federal no conseguí banco en otra escuela, entonces los anoté en la Gruta”, se excusa.

Ángela tiene el realismo de quienes luchan por la sobrevivencia. Le explicaron y vio en las noticias que el gobernador Sergio Urribarri gestiona ante Nación una solución y que hasta diciembre pagará con fondos provinciales 170 pesos mensuales. No desconfía de que así sea, pero no puede esperar: “Yo los voy a cambiar de escuela, porque yo necesito esa plata, porque yo no tengo ni un plan ni nada, y a mí me servía para las zapatillas, para comprarles las cosas para la escuela. Yo siempre los mandé ahí a ellos, pero lo que pasa es que si me sacan esa plata yo tengo que hacer algo para seguir cobrando, porque ¡¿qué voy a hacer si me los sacan a todos?!”.

Tampoco puede darse el lujo de preocuparse, como se preocuparía cualquier madre, porque sus hijos pierdan el grupo de compañeros y amigos al que pertenecen y quizá el desarraigo conspire contra su desempeño escolar futuro.

Menos aún se le cruza por la cabeza presentar un recurso de amparo invocando la Declaración Universal de los Derechos del Hombre.

Intuye que ese sería un camino largo, demasiado lento para sus urgencias de ayer. Tan lento como el INADI, que esta vez no parece dispuesto a actuar de oficio, aunque la discriminación sea patente y patética. Intuye Ángela que eso de la libertad de elegir escuela, digan lo que digan las leyes, en los hechos es para ricos nomás y no para pobres como ella. Que la libertad de educación tiene pocos que la defiendan y que es algo así como la cenicienta de todas las libertades.

Ángela tampoco puede perder el tiempo formulando preguntas que ningún funcionario podrá responder con algún fundamento serio: ¿Por qué se le castiga por mandar sus hijos a una escuela aprobada, supervisada y parcialmente sostenida por el Estado, que entrega un título oficial, si hasta hay muchos funcionarios que también inscriben sus hijos en instituciones de gestión privada? ¿O será por los cuatro pesos mensuales que paga cuando puede para la cooperadora? ¡Pero si es menos que en las escuelas estatales del centro!

Además, ella tiene derecho a hacer lo que quiera con la plata de la asignación, por lo cual no entiende por qué no podría usarla, si se le antojase, para pagar un arancel escolar. ¿Está mal usar el dinero en la educación de los hijos?

La vida le ha enseñado a negociar con los poderosos de turno para lograr una ayuda, por lo que ni se le ocurre salir a gritar todas esa verdades irrefutables que desnudarían la arbitrariedad, el autoritarismo y la discriminación de la que es víctima. Por eso busca sacar los chicos de la escuela de la gruta, aún consciente de los desvelos del cura Andrés por mantenerla en pié y fiel a su misión humanizadora.


“Padre Andrés no se va a enojar, si más de una vez también se lo ha visto luchar por sacar adelante a las escuelas estatales del barrio”, quizás piense Ángela. Y tendría razón en pensar así.

Quienes conocen a Andrés Servín, saben que sufre en carne propia el hambre de pan y educación de tantos niños de la zona sur de Concordia, y lucha para que vayan a la escuela y no la abandonen por salir a changuear o anotarse en la zafra. Si van a una de gestión privada o estatal, ¡qué importa! Lo realmente importante es que vayan a la escuela.

Deberían aprender del cura los gobernantes, para superar, de una vez por todas, esos añejos prejuicios ideológicos, esa competencia ridícula entre la gestión estatal y la privada, que tironea de niños inocentes y de madres como Ángela, que no tienen margen para tomar partido por otra cosa que no sea la felicidad de sus hijos.

Al fin y al cabo, en la realidad, todas las escuelas son estatales y todas son privadas. A todas las aprueba y supervisa el Estado, y en eso son estatales. Educan según lineamientos que establece y controla el Estado, por lo que integran un único sistema educativo. También a todas las bancan los ciudadanos con sus impuestos. Sólo que en algunas, los padres pagan por segunda vez, abonando un arancel extra y confiando la gestión a organizaciones no gubernamentales.


Quizá en algún futuro lejano superaremos tanta miopía ideológica perimida. Quizá alguna vez se entienda que no se puede discriminar a un chico por la escuela que eligieron sus padres. Que todos tienen el mismo derecho a edificios dignos; a docentes bien formados, capacitados y justamente remunerados; a la asignación universal o a la beca si les correspondiese; y hasta a las notebooks, que por estos días empiezan a repartirse pero sólo para algunos.

Porque tratarlos distinto por la escuela a la que van no tiene por principales víctimas a las instituciones y sus entidades propietarias, como la Iglesia Católica, o las iglesias evangélicas, o las fundaciones no confesionales que a lo largo y ancho del país han emprendido la quijotesca tarea de educar. ¡No! Las víctimas concretas de esa irracional discriminación son los niños.


Para colmo, Ángela ya fue a golpear las puertas de la escuela estatal más cercana y comprobó que su calvario no termina: “fui a la escuela Gutiérrez a averiguar por bancos y me dicen que no hay, no me los quieren recibir”, dice desconcertada.


Es el dato que faltaba para terminar de dimensionar lo ilimitada que es la estupidez humana. El Estado le obliga a sacar los hijos de la escuela privada pero no le asegura lugar en sus propias escuelas. ¿Qué debe hacer entonces?

Como a María y José, dos mil años atrás, a los pobres les siguen diciendo que no hay lugar para ellos. Y no es un problema de plata, sino de egoísmos y soberbia nuestra nomás, ahora como entonces…

Lic. Osvaldo A. Bodean




Más información:
Injusta interpretación excluye a 300.000 niños de la Asignación por Hijo

up

 

 

barra

 

Delegación para la Comunicación Social de la Diócesis de Morón

000501c7fea3$cb6337b0$2401a8c0@FABIANPARODI

botones Koino 3f

OFICINA DE PRENSA DEL OBISPADO DE MORÓN

Sr. Fabián Parodi.

De lunes a viernes de 9 a 12 horas.

Buen Viaje 936 - Morón     

Teléfono: 4629-3143

E-mail: obmoronprensa@speedy.com.ar

 

Se autoriza la reproducción total o parcial de la información que ponemos al servicio de nuestros lectores, citando la fuente (Koinonia, newsletter de la Oficina de Prensa del Obispado de Morón).
Este servicio cumple con la legislación sobre correo electrónico y no podrá ser considerado SPAM mientras incluya una forma de ser removido. Su dirección de correo ha ingresado a nuestra base de datos por medio de solicitud o recomendación de nuestros usuarios. Si ha recibido este mensaje por error o simplemente desea cancelar la suscripción, puede hacerlo en la siguiente dirección:
obmoronprensa@speedy.com.ar
Pe
dimos por favor, sobre todo a las cuentas LIVE y HOTMAIL, marcar este correo como CORREO DESEADO, porque de no hacerlo, se afecta a los demás miembros de la red.

Altas CLICK AQUÍ