oficinadeprensaobispado.jpg

Página principal - facebookbot.jpg              

 

 

 

Nuestra Diócesis


Mensaje de fin de año de Mons. Luis Guillermo Eichhorn


ANTE UN NUEVO AÑO:

MIRANDO HACIA EL HORIZONTE


“Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces”.
(Is 11, 1).

La Palabra de Dios, que con tanta riqueza está resonando en nuestros corazones en este tiempo de Adviento, nos obliga a mirar hacia delante.

Esperamos al Señor. Él viene a nosotros, y siempre comenzará a realizar esa maravilla de renovarnos tanto en nuestra vida interior como en nuestras mismas comunidades: Iniciamos una nueva Vida.


Y en esta oportunidad, un año nuevo nos espera: el “Año de la Vida”. Año en el que daremos gracias a Dios por este don que derrama con tanta abundancia entre nosotros: la vida natural que nos regaló y la Vida sobrenatural con la que nos recreó.
Empezar un nuevo año, es mirar hacia delante con el corazón lleno de esperanza.

mirarelhorizonte.jpg

 

Porque hemos visto y experimentado el amor y la gracia de Dios a lo largo del año que termina, 2010 ha sido verdaderamente un “año de gracia”: el 1º Congreso Misionero Diocesano, la realización de las Asambleas decanales, las Jornadas pastorales del presbiterio, el Encuentro Diocesano de Catequesis, el lanzamiento de la primera Misión Diocesana en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, que se está realizando en estos días, son algunos de los momentos del “paso” del Señor entre nosotros.


Nos iluminó el Espíritu, exhortándonos a ser una Iglesia comunión de discípulos misioneros, una Iglesia en estado de misión permanente, una Iglesia renovada para responder mejor al cuestionamiento, a los interrogantes, a las necesidades de este mundo urbano en el cual vivimos y llevamos a cabo nuestra acción pastoral.


Doy gracias a Dios por este don y a todas aquellas personas, comunidades, agentes pastorales que con su entrega generosa han hecho posibles estos acontecimientos.


Encontrándonos. Abriéndonos. Saliendo”: tres actitudes que nos señaló el COMIDI, que marcan el rumbo de nuestra renovación y acción misionera, y que son un verdadero desafío para nuestra Iglesia diocesana y sus comunidades.


Comparto con ustedes unas frases del documento de Aparecida, que pueden ayudarnos y motivarnos en este paso que tenemos que dar: ser una Iglesia-comunión en misión permanente al servicio de los hombres:

“La vida en comunidad es esencial a la vocación cristiana. El discipulado y la misión siempre suponen la pertenencia a una comunidad. Dios no quiso salvarnos aisladamente sino formando un Pueblo. Este es un aspecto que distingue la vivencia de la vocación cristiana de un simple sentimiento religioso individual. Por eso, la experiencia de fe siempre se vive en una Iglesia Particular” ( DA 164).


“La maduración en el seguimiento de Jesús y la pasión por anunciarlo requieren que la Iglesia particular se renueve constantemente en su vida y ardor misionero. Sólo así puede ser, para todos los bautizados, casa y escuela de comunión, de participación y de solidaridad. En su realidad social concreta, el discípulo hace la experiencia del encuentro con Jesucristo vivo, madura su vocación cristiana, descubre la riqueza y la gracia de ser misionero y anuncia la Palabra con alegría” (DA 167)


“La Diócesis, en todas sus comunidades y estructuras, está llamada a ser una 'comunidad misionera'” (DA 168).


“La Diócesis, presidida por el Obispo, es el primer ámbito de la comunión y la misión. Ella debe impulsar y conducir una acción pastoral orgánica renovada y vigorosa, de manera que la variedad de carismas, ministerios, servicios y organizaciones se orienten en un mismo proyecto misionero para comunicar la vida en el propio territorio. Este proyecto, que surge de un camino de variada participación, hace posible la pastoral orgánica, capaz de dar respuesta a los nuevos desafíos. Porque un proyecto sólo es eficiente si cada comunidad cristiana, cada parroquia, cada comunidad educativa, cada comunidad de vida consagrada, cada asociación o movimiento y cada pequeña comunidad se insertan activamente en la pastoral orgánica de cada Diócesis” (DA 169).


“Entre las comunidades eclesiales, en las que viven y se forman los discípulos misioneros de Jesucristo, sobresalen las Parroquias. Ellas son células vivas de la Iglesia y el lugar privilegiado en el que la mayoría de los fieles tienen una experiencia concreta de Cristo y de la comunión eclesial. Están llamadas a ser casas y escuelas de comunión. Uno de los anhelos más grandes que se ha expresado (…) es el de una valiente acción renovadora de las Parroquias a fin de que sean de verdad 'espacios de iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras de movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y supraparroquiales y a las realidades circundantes” (DA 170).


“La renovación de las parroquias, al inicio del tercer milenio, exige reformular sus estructuras, para que sea una red de comunidades y grupos, capaces de articularse logrando que sus miembros se sientan y sean realmente discípulos misioneros de Jesucristo en comunión…” (DA 172).

 

Estos textos tienen una riqueza que, si los estudiamos detenidamente, pueden desencadenar en nuestras comunidades un verdadero proceso renovador, que nos permita responder con la riqueza del Evangelio a los anhelos de vida de nuestro pueblo.


Un nuevo año despierta expectativas. Si ponemos nuestro afán, nuestra creatividad, nuestro entusiasmo, en comunión y participación, como nos decía Puebla, lograremos renovar nuestra pastoral.


El Señor, que “hace nuevas todas las cosas”, nos dé su Espíritu, que nos ilumine y anime para que podamos lograr lo que la Iglesia hoy nos pide: una Iglesia misionera, que atenta a lo que nos dice el Señor, salimos a anunciar a Jesucristo, Luz, Camino, Verdad y Vida para todos nosotros.


¡Feliz Navidad!, ¡Feliz Año nuevo para todos!


Que el Señor nos bendiga y que María, nuestra Madre del Buen Viaje, nos enseñe a ser fieles a Jesús.

 

                     Morón, 6 de diciembre de 2010.

 

Luis Guillermo Eichhorn

Obispo de Morón

 

 

 

untitled.bmp

 

 

up

 

productosdelcolmenarb.jpg


sancarlosb.jpg

 

Tilmac.jpg

 

alquilerb.jpg

 

carilob.jpg

 

dgleventos.jpg

 

refrigeracionmoronb.jpg

 

 

 

 

 

barra

 

Delegación para la Comunicación Social de la Diócesis de Morón

000501c7fea3$cb6337b0$2401a8c0@FABIANPARODI

botones Koino 3f

OFICINA DE PRENSA DEL OBISPADO DE MORÓN

Sr. Fabián Parodi.

De lunes a viernes de 9 a 12 horas.

Buen Viaje 936 - Morón     

Teléfono: 4629-3143

E-mail: obmoronprensa@speedy.com.ar

 

Se autoriza la reproducción total o parcial de la información que ponemos al servicio de nuestros lectores, citando la fuente (Koinonia, newsletter de la Oficina de Prensa del Obispado de Morón).
Este servicio cumple con la legislación sobre correo electrónico y no podrá ser considerado SPAM mientras incluya una forma de ser removido. Su dirección de correo ha ingresado a nuestra base de datos por medio de solicitud o recomendación de nuestros usuarios. Si ha recibido este mensaje por error o simplemente desea cancelar la suscripción, puede hacerlo en la siguiente dirección:
obmoronprensa@speedy.com.ar
Pe
dimos por favor, sobre todo a las cuentas LIVE y HOTMAIL, marcar este correo como CORREO DESEADO, porque de no hacerlo, se afecta a los demás miembros de la red.

Altas CLICK AQUÍ