oficinadeprensaobmoron.jpg

Página principal - facebookbot.jpg -  Para imprimir

altasbot.jpg
- Jueves 19 – Presentación del libro “Monseñor Gerardo Farrell, un pensamiento vigente”
MC900431561[1]

- Yo seré para Él, Padre; y Él será para mí, Hijo MC900431561[1]
- Un servicio en bien de la cultura
MC900431561[1]
- Y si le vendo todo ¿Qué hago después? - Silencio y contemplación andinos
MC900431561[1]

 

 

 

Asociación Civil Mons. Gerardo Tomás Farrell

 

Presentación del libro


MONSEÑOR GERARDO FARRELL,
UN PENSAMIENTO VIGENTE

 

 farrell

 

Recordamos que el acto se realizará en el Colegio San José (San Martin y Buen Viaje, Morón), el jueves 19 de mayo, a las 18.30 hs.

 

Las invitaciones deben solicitarse por internet a: asociacionfarrell@yahoo.com.ar

 

La entrada es libre y gratuita (con invitación) y se entregará sin cargo un ejemplar del libro.

 

La edición ha sido una donación de la Fundación de la Universidad de Morón.

 

 

up

 

 

productosdelcolmenarb.jpg


sancarlosb.jpg

 

carilob.jpg

 

radiolabuenanoticiakoinonia.jpg

 

radiomariakoinonia.jpg

 

dgleventos.jpg

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

catedralchico

 

Iglesia Catedral de Morón

Centro de Espiritualidad “María, Madre del Buen Viaje”

 

Yo seré para Él, Padre; y Él será para mí, Hijo"

 

DSC07969b.jpg

 

Disertación del Pbro. Martín Bernal

 

Por Emilce Rosario Billordo

 

Invitado por el Centro de Espiritualidad “María, Madre del Buen Viaje”, el P. Martín Bernal, Párroco de Santa Magdalena Sofía Barat, brindó una charla acerca de la paternidad de Dios presente en los Evangelios, basándose en autores teólogos como Roger Garandy y Eduard Shillebery.

 

Allí, señaló que Jesús viene a anunciar la paternidad de Dios con una palabra: “Abba” (papá). Y esa palabra marca, junto con el Reino de Dios, toda la teología del Nuevo Testamento y son elementos esenciales de Cristo.

 

El presbítero hizo referencia como primer autor a Roger Garandy, un teólogo francés: “Decir que Dios es Padre, es decir que el hombre sólo se hace humano en la comunión con los otros, con los que constituye con él una sola familia, que nosotros constituimos un nosotros indivisible, que la humanidad se construye como un solo pueblo”.  “En los relatos de los Evangelios, en el encuentro de Jesús con la samaritana, en la curación del ciego de nacimiento y en la resurrección de Lázaro, se muestra un proceso de humanidad en él mismo y en nosotros también: Jesús que está cansado, que tiene sed, que se sienta, que se enoja, que llora. Todas experiencias de un Dios que viene a hacerse hombre, que toma eso que él mismo creó y que le da un sentido. La paternidad de Dios se desarrolla en la misma experiencia, parte de hechos concretos de la vida.

 

“¡Dame la parte que me toca!”, le dice el hijo al padre, en la parábola del hijo pródigo. Todas las relaciones de los hijos en el texto, son de toma. En cambio, el padre, lo vio, corrió, se conmovió, lo abrazó, lo beso. El hijo que regresa, que no acepta esa paternidad, lo descoloca: “Padre he pecado contra el cielo y contra ti, trátame como uno de tus jornaleros”. La paternidad lo desubica, porque la paternidad tiene que ver con la gratuidad, no tiene que ver con el toma y daca. Jesús viene a predicarnos de un Dios inmenso, misericordioso, del que puede hablarse desde lo cotidiano.

 

El Padre Martín destacó también en su exposición, el sentido de esa apertura de “Dios que es persona”, tomando al teólogo belga Eduard Shillebery: “En principio, todas las cosas están abiertas a las demás. De una manera las cosas materiales, de otra diferente, el espíritu y el hombre, y de diverso modo, finalmente Dios. Las cosas materiales no tienen interioridad, no poseen misterio alguno personal. Ellas se entregan al espíritu humano que las busca y las domina. Por ello, en este contexto, jamás hablamos de ENCUENTROS con cosas, plantas y animales. El hombre actúa señorialmente con ellos.

Pero sucede algo distinto con las cosas espirituales. En virtud de su libertad, son ellas mismas fuente de lo que son propiamente. Son un misterio personal, íntimo, sobre el cual no se puede imponer cosa alguna desde fuera. Son accesibles a los demás en cuanto se manifiestan y se abren en libertad. Un espíritu se da a conocer, cuanto mejor dispone de sí mismo como persona libre; abrirse a los demás será un acto, tanto más libre de donación amorosa y de comunicación confidencial. Por esta razón, el otro se encuentra realmente con la persona de su semejante. El encuentro es posible solamente dentro de una aproximación de la apertura confiada, por una parte, y por la otra, de la entrega acogedora y benigna del prójimo”.

 

El Padre Bernal invitó a preguntarse cuántas veces se le da a las cosas inmateriales un sentido trascendente, y a lo que es trascendente, identidad de cosa. Sucede algo distinto con las cosas espirituales, destacando que en este contexto de comunicación virtual a través de internet, esa comunicación no es un encuentro de personas. Por eso, remarcó, “es tan importante que hablando de la verbalidad de Dios, los encuentros vuelvan a ser humanos. Dios, que es Padre, nos crea, nos invita y solamente puede haber experiencia de paternidad, si hay experiencia de fraternidad. Son dos cosas que se retroalimentan. Si no tenemos esa experiencia de gratuidad de compartir todo, no vamos a tener la experiencia de Padre, vamos a tener una experiencia de patrón, de aquel que nos vigila”.

 

Además subrayó: “Lo que Cristo vino a anunciar es que la sacralidad de la persona humana, no es algo que viene desde afuera, sino que es algo que nos surge desde dentro, cuando es alcanzado por la gracia de Dios.

Citando nuevamente a Shillebery “Finalmente Dios, que es la fuente absoluta de su misterio íntimo, que es persona en el sentido más pleno de la palabra, sólo puede aproximarse en el misterio personal de su vida, cuando sale a nuestro encuentro.

En este caso, la revelación y la fe reciben su más pleno significado como constitutivos del auténtico encuentro. En esta idea del “encuentro con Dios” se halla una referencia a una experiencia natural de la existencia. Sin este significado mundano del encuentro, el significado teológico del encuentro con Dios no tendrá sentido para nosotros”.

 

En su exposición, el P. Bernal explicó que Cristo al decirle a Dios “Abba”, daba por tierra un montón de construcciones que se habían hecho en torno a la figura de Dios, de su ser. “Ahí, volvemos al comienzo. Esa tensión entre el hombre que quiere ser dios, pero que quiere serlo para vanagloriarse sobre los demás; y Dios que quiere ser hombre para compartir y hacernos entender la realidad de lo que significa ser una familia”. 

En la parábola del hijo pródigo, la filiación estaba animada por el cumplir. “Hace tanto tiempo que te sirvo”. No dice “que te quiero”, sino “que te sirvo”; “trátame como a uno de tus jornaleros”. Ninguno de los dos puede escapar de esa dinámica, y el padre dice: “Este hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida”;  y al otro le dice: “hijo tu estas siempre conmigo, todo lo mío es tuyo”. Eran los hijos los que tenían una mirada absolutamente egoísta. No podían salir de ellos mismos, lo único que veían en el padre, es lo que le iba a tocar. Ellos no podían tratar y comprender la realidad, como nosotros que no podemos comprender a Dios que es Padre y que nos ha mandado en Cristo, a un encuentro que nos desarma.

 

En el Evangelio de Juan, frente a la muerte de Lázaro, Jesús lloró. Lo hace de bronca, de impotencia frente a la muerte. La fuerza de ese Evangelio radica en un Dios que llora de impotencia ante la muerte. Algunos dicen: “Ese, que curó al ciego de nacimiento, no pudo haber hecho que Lázaro no muriese”.Es un Dios que viene a vivir las generales de la ley por amor y sostenido por la experiencia de paternidad, porque en Cristo el amor hacia el Padre es un amor absolutamente libre, es un amor que no puede dejar de manifestar.

‘Lo vio y se conmovió’, esa es la gran fuerza que nos da todo el tiempo el Evangelio. Por qué se conmueve, porque tiene dentro del corazón la experiencia de paternidad, y no una experiencia de paternidad en la que mi hermano es una ocasión para que algo material como el dinero, se liquide y se reparta. Por eso, cuando Él mira y se conmueve, es porque está mirando a través de los ojos del Padre, está sintiendo lo que siente el Padre y quiere como hermano. Y desea sacarnos de ese egoísmo, de esa ceguera que no nos hace ver esto”, aclaró.

 

El Párroco de Santa Magdalena resaltó al concluir, que los textos del libro del Apocalipsis fueron escritos en plena persecución de los cristianos en el circo romano, y que al leerlos, se descubre la sensación de paternidad de Dios “El Apocalipsis es un libro de victoria, de esperanza. Lo que tenemos que plasmar es que para nosotros, la vivencia del amor del Padre es más fuerte que todo el horror que está aquí y ahora, como aquellos cristianos. Lo que vivimos es la comprobación de que el Padre no nos va a soltar de la mano. La claridad de lo que tenemos que vivir, es la seguridad del amor del Padre, de un amor de Dios que sostiene nuestra historia, y que esa paternidad de Dios no es algo que se compra o vende, sino que tenemos que experimentar.

 

El gran desafío que hoy tenemos, es la experiencia que nos planteaba Eduard Shillebery: Vivir un encuentro personal, un encuentro humano en cada uno de nuestros ámbitos cotidianos”.

 

 

 

up

 

 

 



De la vida diaria

Un servicio en bien de la cultura

                       

El Pbro. Martín Bernal, Párroco de Santa Magdalena Sofía Barat y miembro de la Comisión Directiva de SIGNIS Argentina (Asociación Católica Argentina para la Comunicación), participa como jurado ecuménico en el Festival de Cannes.

 

Compartimos la alegría porque un Sacerdote del Clero de Morón brinde este servicio tan importante en bien de la cultura.

 

El P. Consoli nos alcanza un artículo publicado por el Diario Clarín, el 11 de mayo, a través de su enviado especial Pablo O. Scholz, en el que se destaca una gran presencia de argentinos en el Festival.

 

ULTIMOS PREPARATIVOS EL MARTES, EN EL PALAIS DEL FESTIVAL. ESTA NOCHE SERÁ LA GALA OFICIAL. ¿IRÁ CARLA BRUNI SARKOZY?

La fiesta arranca con Woody Allen

 

Hoy empieza el Festival de Cannes. La película “Midnight in Paris” abre una edición repleta de estrellas y grandes autores.

Aquí, para las próximas dos semanas, se pronostica una lluvia de estrellas, y no de las otras, que opacarían –sólo un poco- el brillo que tiene el festival de cine más importante del mundo. Cannes inicia hoy su 64° edición en la que se verán obras de realizadores talentosos pero también noveles, habrá figuras de Hollywood y actores principiantes, un recuperado Mercado del filme donde se compran los derechos de las películas y es una plataforma del festival, y mucha, muchísima presencia argentina.

 

No se recuerda una delegación nacional (entre directores, actores, productores, funcionarios, periodistas y distribuidores) similar a la actual que llega al centenar e incluye al sacerdote Martín Bernal Alonso, párroco de Castelar, en el Jurado Ecuménico. Así que por la Croisette , vecino al Mediterráneo, será fácil escuchar acento porteño, y también cordobés ( ver Una gran presencia argentina )  La película con que abre Cannes combina arte, Hollywood y aroma francés. Es Midnight in Paris, de Woody Allen, comedia romántica con Owen Wilson y Rachel McAdams, en la que tiene una participación la Primera dama Carla Bruni. Además de ellos, por estos días Brad Pitt, Angelina Jolie, Johnny Depp, Penélope Cruz, Sean Penn, Mel Gibson y el presidente del jurado, Robert De Niro, desfilarán por la alfombra roja e iluminarán el circuito de fiestas de esta famosa ciudad de la Riviera francesa.

 

En cuanto a las películas, estarán la esperadísima El árbol de la vida, de Terrence Malick, con Pitt y Penn, cuyo trailer con imágenes cósmicas despertó inquietud, además de los nuevos trabajos de Pedro Almodóvar, de los hermanos Dardenne -dos veces ganadores de la Palma de Oro-, u otros galardonados anteriores como Lars von Trier y Nanni Moretti, y el prolífico director japonés Takashi Miike. También se verá lo nuevo de Aki Kaurismaki, Naomi Kawase, Radu Mihaileanu, Lynne Ramsay, Paolo Sorrentino, entre otros.

 

La productora y actriz argentina Martina Gusman (que llegó junto a su marido Pablo Trapero en el mismo vuelo que este enviado) tendrá el privilegio de decidir, en el jurado que preside De Niro, el palmarés oficial. Gusman estuvo en varias ediciones aquí (como productora de su esposo) y como intérprete de Carancho y Leonera, por la que estuvo cerca de obtener el premio a la mejor actriz. 

 

 

up

 

 

 

 

 

Desde Bolivia

 

Y si le vendo todo ¿Qué hago después?

 

Silencio y contemplación andinos

 

El P. Alfonso López Villamor, de la Asociación Privada de Fieles ADSIS, nos alcanza una reflexión sobre el silencio y la contemplación, fruto del último retiro de sacerdotes del que participó en la diócesis de El Alto, Bolivia, país en el que reside desde el año 2008.

 

Aymarasacuarel.jpg

El retiro estuvo dirigido por un presbítero boliviano de cultura y lengua quechuas, también castellano parlante. En una de sus meditaciones destacaba la natural familiaridad que los pueblos andinos tienen hacia el silencio y la contemplación, favorecida por el entorno geográfico.

 

“Durante siglos, los pueblos aymara y quechua han sido eminentemente campesinos teniendo como referencias cotidianas al sol, la lluvia, el viento y la tierra. Aunque hoy avanza el proceso de urbanización, siguen siendo numerosos en Bolivia los denominados “pueblos originarios indígenas campesinos”, repartidos por todo el territorio nacional, pero mayoritariamente quechuas y aymaras.

 

Bastantes aún habitan en casas distantes unas de otras, de modo que la comunicación diaria se reduce al ámbito familiar, necesitando caminar varios kilómetros para lograr un diálogo más variado, con ocasión de intercambios comerciales o fiestas en fechas señaladas del año. Estas costumbres se mantienen al llegar a la ciudad, al menos si se lleva poco tiempo, como la mayoría de los habitantes de El Alto. Así, este ahorro de palabras puede penetrar en la vida doméstica, por ejemplo a la hora de la comida, como he comprobado repetidas veces cuando me han invitado a sus casas, comiendo cada cual su comida en absoluto silencio, para terminar con palabras rituales de agradecimiento y buen provecho antes de la despedida.

 

Aunque quien nos hablaba era “citadino” por vivir en Sucre, dedicaba un día de su semana al cultivo de la tierra, manteniendo así la conexión con sus raíces labradoras y vacunándose frente al riesgo del agobio y la aceleración de la ciudad. En ese día destinado a la agricultura recuperaba costumbres ancestrales como las de levantarse, “acullicar” (mascar coca) y contemplar el crecimiento de su maíz, dedicando a esta vigilancia largas horas, sin otro objeto que mirar y admirar el imperceptible avance del trabajo humano en alianza con la madre tierra.

 

Nuestro amigo nos relataba que, como él, muchos otros campesinos andinos van saboreando así una vivencia íntima del día, un “tiempo interior” que no viene medido por el cronómetro, ya que nadie tiene reloj en el campo, sino por el silencio y la mirada. Toda la persona se concentra, sin ninguna distracción, en el estado del cielo, el despliegue de las estrellas, el sonido del viento, el brote de las flores blancas o violetas de las papas, o en el crecimiento del choclo. Se genera así un modo de trabajar ignorado, añorado o dado por imposible en sociedades occidentales industrializadas infectadas por el virus de la productividad, que consiste en un admirable “descansar trabajando y trabajar descansando”, cercano al jardín en Edén donde Dios colocó al hombre que había creado o, más recientemente, al de algunas personas jubiladas que tienen la suerte de disfrutar jubilosamente su nueva etapa post laboral.

 

La relación de estos campesinos andinos con la tierra no está exenta de esfuerzo y sacrificio porque, como en tantos lugares del altiplano, “la tierra no da así no más”. No es la tierra “bendita por Dios”, fértil, extensa y húmeda, de otras geografías. Pero esta dureza se compenetra con la actitud personal interior sosegada y contemplativa.

 

 Este modo de trabajar, no exclusivo de los campesinos, no necesita vacaciones; así se puede entender la respuesta de una vendedora callejera a un turista que, con ingenua generosidad, quería comprarle todos sus productos para “liberarla” de estar todo el día sentada en la calle esperando algún cliente. La mujer le respondió: “Y si le vendo todo ¿qué hago después?”

 

La contemplación campesina andina alcanzó el rango de investigación especialmente de los movimientos del sol, tan necesarios de conocer para acertar en el tiempo propicio de la siembra en ambientes hostiles por el frío y la altura. Así, quechuas y aymaras multiplicaron los observatorios solares, quedando constancia de ello especialmente en Tiwanaku, Cuzco y Machu Pichu.

 

Todo lo expuesto puede servirnos para penetrar un poco más en la vivencia de otro campesino, en este caso judío del siglo I: Jesús de Nazaret. “Miren los lirios del campo, las aves del cielo, el rayo, la higuera estéril, la semilla al borde del camino, el grano de mostaza, el trigo y la cizaña, los brotes en los árboles que anuncian que el verano está cerca, la vid y los sarmientos, el sol y la lluvia que se ofrecen sobre buenos y malos...” Estas imágenes rústicas, gestadas largo tiempo en el silencio orante y la contemplación atenta y estremecida, se hicieron anuncio del Reino de Dios cercano.

 

Quienes no somos campesinos, la gran mayoría, no estamos condenados a las prisas, al ruido y a la mirada distraída y distante, si aprendemos de ellos a vivir “el tiempo interior”, al acecho de Dios que nos espera en el silencio para pronunciar una palabra a la altura de Sí mismo, y atentos a sus signos, uno de los cuales es la creación de quien recibimos noticias de su Autor".

 

 

 

up

 

 

barra

 

Delegación para la Comunicación Social de la Diócesis de Morón

000501c7fea3$cb6337b0$2401a8c0@FABIANPARODI

botones Koino 3f

OFICINA DE PRENSA DEL OBISPADO DE MORÓN

Sr. Fabián Parodi.

De lunes a viernes de 9 a 12 horas.

Buen Viaje 936 - Morón     

Teléfono: 4629-3143

E-mail: obmoronprensa@speedy.com.ar

 

Se autoriza la reproducción total o parcial de la información que ponemos al servicio de nuestros lectores, citando la fuente (Koinonia, newsletter de la Oficina de Prensa del Obispado de Morón).
Este servicio cumple con la legislación sobre correo electrónico y no podrá ser considerado SPAM mientras incluya una forma de ser removido. Su dirección de correo ha ingresado a nuestra base de datos por medio de solicitud o recomendación de nuestros usuarios. Si ha recibido este mensaje por error o simplemente desea cancelar la suscripción, puede hacerlo en la siguiente dirección:
obmoronprensa@speedy.com.ar
Pe
dimos por favor, sobre todo a las cuentas LIVE y HOTMAIL, marcar este correo como CORREO DESEADO, porque de no hacerlo, se afecta a los demás miembros de la red.

Altas CLICK AQUÍ