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- Comienza el Seminario Catequístico
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- Catecumenado, una de las más felices y eficaces instituciones de la Iglesia en toda su historia MC900431561[1]
- Encuentro de Catequistas del Decanato de Morón Sur
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Seminario Catequístico San Pío X

 

Comienza el Seminario Catequístico

 

Recordamos los comienzos:

 

    CATECUMENADO  I (de 2010 JUEVES)  re-comienza el 10 de Marzo.

   
    CATECUMENADO  I (de 2010 SÁBADOS)  re-comienza el 12 de Marzo.    

              

    DISCIPULADO  comienza el SÁBADO 19 de Marzo.

 

Y LOS NUEVOS ANOTADOS A

 

    CATECUMENADO 2011, comienzan el JUEVES  14 de Abril – 18,00 hs.

                                                           Y el SÁBADO 16 de Abril – 8,30 hs.

 

 

Seguimos anotando los días martes y jueves de 18.00 a 20.00 hs., y los sábados de 9.30 a 12.30 hs., en Nuestra Señora del Buen Viaje 952, Morón. Tel.: 4489-2146
Email: sanpioxmoron@speedy.com.ar

 

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Junta Diocesana de Catequesis

Propuestas para la Iniciación Cristiana


CATECUMENADO
                  
Cate… ¿Qué?

 

El Documento de Aparecida señala la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades un proceso de Iniciación en la Vida Cristiana que comience por el kerygma y, guiado por la Palabra de Dios, que conduzca a un encuentro personal cada vez mayor con Jesucristo, y que lleve a la conversión, al seguimiento en una comunidad eclesial y a una maduración de fe en la práctica de los sacramentos, el servicio y la misión.

 

El P. Hugo Fernández, Asesor del Área de Catequesis de la Diócesis, transmite la experiencia de su aprendizaje en Colombia sobre este tema, comenzando por el significado etimológico de catequesis, determinado por dos palabras en griego: KATA ECHKÉO.

KATA, Palabra de Dios que viene de lo alto y con fuerza.

ECHKÉO, que repercute, hace eco y resuena.

 

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La Palabra de Dios entra en el corazón y resuena la en la vida de la persona, transformándola.

“La catequesis es un proceso educativo que ayuda integralmente a las personas a vivir la Palabra, que al dejarla habitar dentro de sí, clarifica el afecto, el conocimiento y la voluntad, orientando el corazón hacia Cristo.  La catequesis hace resonar la Palabra en el testimonio de vida, en la relación personal y comunitaria con Dios, en la relación con los otros, en el compromiso con la comunidad eclesial, en el compromiso misionero, en la relación con la naturaleza, en la construcción de una sociedad según los valores del Reino, y en la viva esperanza del Reino definitivo. Si la catequesis no hace resonar, si no repercute en la vida de los hombres, no es catequesis”, explica el P. Fernández.

 

¿Qué significa ser cristiano en el siglo XXI?

 

Se ha entendido que ser cristiano, es ser piadoso (ir a Misa, rezar el rosario, etc.), pero hoy, con serlo no alcanza. En Aparecida se remarca que la pastoral de la Iglesia no puede prescindir del contexto histórico donde viven sus miembros. La pastoral debe responder a esta situación.

“Hoy tenemos que dar respuesta a las preguntas e inquietudes del hombre del siglo XXI.

Su vida acontece en momentos socioculturales bien concretos. Estas transformaciones culturales y sociales representan nuevos desafíos para la Iglesia, en su misión de construir el Reino de Dios. De aquí, nace la necesidad, en fidelidad al Espíritu Santo que la conduce, de una renovación eclesial, que implica reformas espirituales, pastorales e institucionales”, señala el P. Hugo.

 

El Catecumenado es una de las más felices y eficaces
instituciones de la Iglesia en toda su historia

Comienzos

En el Nuevo Testamento hay alusiones a que la gente se preparaba para recibir el bautismo. El proceso siempre exigía una decisión irreversible, renuncia a los ídolos y servir al Dios vivo. Y había una diferenciación entre primera evangelización, recepción del bautismo y catequesis.

 

Una predicación ejemplar es la de Pedro, que resuena y sacude y hace que la gente se pregunte cosas. ¿Qué debemos hacer? preguntaban quienes lo escuchaban. Y Pedro les responde mostrándoles un proceso, un camino: “Conviértanse, háganse bautizar y reciban el Espíritu Santo”.

 

 “Iniciación”, no significa empezar. Para la catequesis, iniciación tiene otro significado. Hay que ir al latín y recordar que “In” quiere decir: Adentro. El catecumenado antiguo era el camino para conducir a los misterios divinos, a la conversión, a la profesión de fe y a la participación en la comunidad. Iniciar es incluir a alguien dentro de este proceso catecumenal.

 

Los Padres de la Iglesia hicieron un gran esfuerzo que fue dialogar con el mundo. Se daban cuenta de que la Iglesia hablaba otro lenguaje. Tuvieron que empezar a entender el lenguaje de la cultura en que estaban viviendo, por ejemplo, la filosofía. Surgen Padres de la Iglesia como Orígenes, San Juan Crisóstomo.

Todos hablan de Iniciación y en los siglos III y IV hay una mayor estructuración de este proceso. En aquel tiempo, la Iglesia era de minorías y era una Iglesia perseguida (los cristianos eran condenados a muerte), que toma precauciones de admisión para protegerse. Cuando alguien quiere ser parte de la comunidad, se procede con mucha cautela, no sea que el nuevo integrante cause una división o persecución. No era como hoy, que se le da publicidad y se anuncia a todos la inscripción a la catequesis. Se conformó así, una clase llamada los catecúmenos, integrada por todos los que querían iniciarse y conocer lo que era ser cristiano, y se preparaban para el bautismo.

 

Durante estos primeros siglos, la Iglesia se reúne ocultamente. Sólo se sabe que es gente que se congrega a cantar y rezar, y dice que come la carne y toma la sangre de un hombre. Pero el testimonio de vida de aquellos cristianos era lo que motivaba a las personas a querer ser parte de la comunidad. Hay una progresiva entrega del misterio de la fe. Lentamente se cuenta a los interesados en qué se cree y qué se vive. Luego del bautismo, hay un periodo de mistagogia, que es la Iniciación de los recién bautizados en los misterios del cristianismo.

La función del “mistagogo” es la de introducir a los bautizados en los misterios sagrados. Antes habían oído sobre estos. Pero ahora, una vez bautizados, pasan a participar de ellos. Se trata sobre todo, de la Eucaristía y de los signos sacramentales de la Iglesia. Hay una Iniciación en la liturgia.

 

El catecumenado era entonces, un camino para conducir a los adultos (no era para niños como en la actualidad) a los misterios divinos, a la plena conversión y participación en la comunidad. Hoy es el modelo para la catequesis catecumenal.

 

Comprendía un conjunto de prácticas litúrgicas rituales, enseñanzas y ejercicios de vida cristiana, prácticas evangélicas, y pedagogía gradual. (Hoy, de todo esto quedó la catequesis sólo como enseñanza de una doctrina). La comunidad jugaba un papel importante y el catequista cumplía una función específica, aparece un padrino, participan los ministros (diáconos, sacerdotes, obispos). El proceso combinaba la celebración de los sacramentos del bautismo, confirmación y la eucaristía. En el siglo III había un precatecumenado, que no tiene un tiempo de duración. Se anuncia en ese momento el kerigma, se suscita la fe, al interesado se lo llama simpatizante.

Le seguía el Catecumendo con la primera acogida y la entrada en la Iglesia. Quienes se acercaban no lo hacían porque querían recibir la primera Comunión como ocurre hoy, sino, porque querían “ser cristianos”.

Este tiempo duraba varios años, teniendo lugar el aprendizaje de la vida cristiana. Y, finalmente, tras una preparación intensiva en el tiempo de la cuaresma, se inscribía el nombre y se admitía al catecúmeno a recibir el sacramento del bautismo, en la noche de la Pascua.

 

El P. Fernández da un ejemplo demostrativo de lo expuesto: “La comunidad se reúne a compartir la Palabra y la Eucaristía, pero no públicamente, porque los cristianos son perseguidos. Un miembro de dicho grupo tiene un vecino que le dice que quiere vivir como él. Posteriormente, este miembro consulta a la comunidad si está de acuerdo. Si se decide incorporar a este vecino, entonces la comunidad le envía un catequista que recorrerá con él todo un camino, para abrirle el misterio de la fe, para mostrándole de qué se trata ser seguidor de Jesús. La comunidad va evaluando este proceso, y por lo general, luego de tres años, le regala un padrino o una madrina (no se le ocurre decirle: ‘busca una madrina’, como en la actualidad), que le mostrará con su ejemplo, una manera concreta de ser cristiano. Y en alguna celebración de la Pascua, en la cuaresma, la catequesis se la da el Obispo, y la noche de la Pascua, lo bautiza”.

 

El gran catecumenado social


En el siglo IV y V sigue habiendo Padres de la Iglesia que escriben sobre catequesis, como San Ambrosio, San Agustín, Tertuliano, y la práctica del Catecumenado comienza a decaer, por el bautismo.

A partir del siglo V, hay transformaciones profundas. La transformación eclesiástica y la urgencia de otras preocupaciones pastorales, hacen que desaparezca el catecumenado y la noción de Iniciación se ve afectada. La cuaresma era considerada como un tiempo y el espacio propicio para la Iniciación. En tan sólo esos cuarenta días, el interesado era preparado y hecho cristiano.

Catequesis y liturgia, que siempre estaban juntas, ahora se separan y la práctica de la Iniciación pasará largos periodos de oscuridad y desorientación.

La catequesis pasa a ser sólo de adoctrinamiento y la liturgia se ritualizó. (Como el simpatizante ya es cristiano, sólo le falta aprender cosas y la catequista se las va enseñando).

El clima que vivía la mayoría de la población, llevaba a la práctica cristiana, el gran esfuerzo de la pastoral era solamente para fortalecer la fe. Todo, las costumbres, el calendario, las leyes, la política, el arte, la literatura, el imaginario social, todo conduce al cristianismo, todo era cristiano y a esa atmósfera se la llama “cristiandad”. “Todo ayudaba a ser cristiano, era un gran catecumenado social”, subrayá el Delegado para la Catequesis, agregando que en la Edad Media, el desconocimiento teórico y práctico de la Iniciación Cristiana y del catecumenado es total.

 

En el siglo XVI (Concilio de Trento). Lutero reparte Biblias al pueblo y la Iglesia responde con un catecismo. Si alguien lo aprendía, ya era cristiano. El Concilio hace un tímido intento por recuperar la Iniciación Cristiana. Se insiste con una catequesis dominical y se realiza un catecismo para los párrocos, que en este siglo no sabían de catequesis. 

En el año 1614 sale el Ritual Romano y no hace ninguna referencia al catecumenado, olvidándose así, la Iniciación Cristiana.

 

Renovación de la catequesis

 

En los siglos IXX y XX, en África se da la experiencia del catecumenado entre adultos y jóvenes. Hoy, África es un ejemplo de Iglesia que se interesa por el catecumenado.

 

En 1954, comienzan en Francia algunas experiencias de Catecumenado. Se habla de un movimiento de renovación de la catequesis que se extiende a los principales países europeos y a Estados Unidos. Movimiento que también fue acompañado de una renovación litúrgica, bíblica y pastoral.

 

En 1962 -1965, durante el Concilio Vaticano II, no se crea aquí ningún Documento sobre catequesis, pero en distintos Documentos se insiste en volver a restaurar la experiencia del catecumenado.

 

En 2011, en Morón, se trata, no tanto en repetir lo antiguo, si no de adaptar esta experiencia para iniciar, para hacer cristianos. “Nos van a venir a pedir la comunión, el bautismo, la confirmación, pero el desafío es ofrecer ‘ser cristianos’, un desafío que debe asumir toda la comunidad”, concluye el P. Fernández.

 

 

 

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Decanato de Morón Sur

 

Invitación al Encuentro Decanal de Catequistas

 

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(Preparando el Encuentro)

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Delegación para la Comunicación Social de la Diócesis de Morón

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OFICINA DE PRENSA DEL OBISPADO DE MORÓN

Sr. Fabián Parodi.

De lunes a viernes de 9 a 12 horas.

Buen Viaje 936 - Morón     

Teléfono: 4629-3143

E-mail: obmoronprensa@speedy.com.ar

 

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