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A San Cayetano por la vida y el trabajo digno MC900431561[1]
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Una contribución a la reflexión y al debate acerca de la cuestión social MC900431561[1]
- La pobreza DUELE – Encuentro Regional MC900431561[1]

  

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10ma Peregrinación Diocesana a Pie a San Cayetano

 

A SAN CAYETANO POR LA VIDA
Y EL TRABAJO DIGNO


El sábado 23 de julio, la Diócesis de Morón se puso en marcha por décima vez hasta el Santuario de San Cayetano de Liniers. Cada Decanato inició su caminar en la tarde soleada, para encontrarse en la localidad de Haedo y juntos peregrinar hasta los pies del Santo Patrono del Pan y del Trabajo, bajo el lema "A SAN CAYETANO POR LA VIDA Y EL TRABAJO DIGNO".

 

 

Fuimos recibidos por el nuevo párroco del Santuario P. Jorge Torres Carbonell, quien, saludó una a una a las comunidades presentes, y nuestro Obispo, Monseñor Luis Guillermo Eichhorn concelebró junto a nuestros Sacerdotes la Santa Misa.

 

Al finalizar el P. Gabriel Perín, párroco de Virgen de la Esperanza de Hurlingham, agradeció a todos los que colaboraron preparando y organizando la Peregrinación. También compartió su sentir, agradeciendo a Dios por el hermoso regalo del buen tiempo y porque en esta oportunidad, han venido más jóvenes.

En  reconocimiento a esa presencia de los jóvenes, el Santuario estalló en aplausos. ¡Y NIÑOS! fue la voz que se hizo oír del P. Luis Luque, Párroco de Ntra. Sra. de Fátima de Ituzaingó.

 

 

 

Esta manifestación de fe, comenzó en el año 1986, cuando siendo Párroco de la comunidad de Virgen de la Esperanza el Padre Eduardo Farrell, el grupo de hombres de la Parroquia tuvo la inquietud de hacer una peregrinación al Santuario de San Cayetano.

Más tarde, se hizo a través del Decanato Hurlingham; y hace l0 años, siendo Párroco el Padre Germán Meling, pasó a realizarse a nivel de toda la Diócesis.

 

A SAN CAYETANO POR LA VIDA Y EL TRABAJO DIGNO

"Vinimos peregrinando por este motivo que es muy fuerte para nosotros. Damos gracias a Dios por regalarnos la vida. Nos la ha dado para que la vivamos en plenitud, y nos llama a cuidarla y amarla.

 

También pedimos por un trabajo digno. Un trabajo es digno no solamente cuando responde a lo que son las formas horarias, sino además, es digno por la manera en que nosotros lo realizamos, es decir, cuando lo hacemos con amor, sabiendo que estamos colaborando con la obra creadora de Dios y sirviendo a nuestros hermanos”, señaló el Sr. Obispo.

 

 

Agregó que la vida y un trabajo digno, es pedirle al Señor que su voluntad se realice en plenitud entre  nosotros. “Porque su voluntad es darnos la Vida. Y es su voluntad que nosotros vivamos nuestra vida trabajando, para que así, con nuestro trabajo, haciendo de nuestros días una ofrenda continua, un sacrificio continuo al Señor, podamos alcanzar la plenitud. Y la plenitud es precisamente, Jesús. Él es la Vida plena, Él es el que habla a nuestro corazón, como lo hizo con las personas que ya están gozando de esa plenitud: San Cayetano, nuestra Santísima Madre y todos los demás Santos".

 

Del Evangelio del día, Mt. 13, 44-52

“El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, que un hombre encontró y vendió todo lo que tenía para comprar ese campo”.

Encontró un tesoro: El Amor de Dios.

“Nosotros hemos encontrado con un tesoro, que es la vida que Dios nos ha regalado. La Vida plena del Señor que nos ha dado en el Bautismo, la vida de fe, de esperanza, de caridad. Este tesoro que tenemos ¡Vale tanto! Que sepamos también vender todo lo que tenemos para poder recibir estos regalos que Dios nos hace”, exclamó el Sr. Obispo, señalando que el mercader de perlas se encontraba buscando y al encontrar una de gran valor, también vende lo que tiene para comprarla.

 

 

 

En esta línea, resaltó al concluir su Homilía la necesidad de ponernos también nosotros en la búsqueda de la plenitud de vida en el corazón de Jesucristo, en su Palabra y en la Eucaristía.

“Buscar crecer en esta vida, es crecer en la santidad que el Señor nos da. Hay que buscar, hay que trabajar. En esta oportunidad llenos de esperanza, de fe y mucho amor, pidamos por intercesión de San Cayetano, la vida en plenitud y un trabajo digno para todos.

Que podamos descubrir el tesoro que tenemos. Que podamos trabajar para alcanzar esta perla, que es nuestra vida cristiana, nuestra vida con Jesús, nuestra vida de comunión con Dios, en comunión con todos nuestros hermanos. Una vida que se tiene que desarrollar en el ejercicio del amor, amor a Dios y amor al prójimo”.

 

 

Bendición que transcribimos para que siga derramándose sobre todos

 

"PADRE DANOS TU BENDICIÓN.

 PADRE DANOS TU BENDICIÓN.

 PADRE DANOS TU BENDICIÓN.

 PADRE BUENO, NOSOTROS SABEMOS QUE NOS CUIDAS CON TU GRAN AMOR

 Y QUE TU PROVIDENCIA NOS PROTEGE SIEMPRE,

 POR ESO TE PEDIMOS QUE NOS BENDIGAS.

 QUE BENDIGAS NUESTROS HOGARES CON EL DON DE LA PAZ.

 Y CONFIADOS EN SAN CAYETANO NUESTRO PATRONO,

 TE AGRADECEMOS TODO LO QUE HACES POR NOSOTROS

 Y TE PEDIMOS QUE NUNCA FALTE EL PAN EN NUESTRAS CASAS

 Y EL TRABAJO DIGNO EN NUESTRAS MANOS." AMEN.

 

  

 

LA ALEGRIA DE PODER PARTICIPAR

 

A días ya de la Peregrinación, pudimos recoger las palabras del P. Gabriel Perín, quien vivió los preparativos con mucho gozo, porque se vio a la gente de las comunidades integrándose entre sí y a la vida diocesana, con ganas de participar y con el deseo de vivir la experiencia de Iglesia. “Sintiéndose más que nada, FAMILIA”.

 

 

“El espíritu de fraternidad se descubrió en el trabajo, en la preparación. Si faltaba algo, el equipo se cubría; si quedaba algo pendiente, se recordaban; se ayudaban mutuamente con una actitud de familia.

Al igual que en el peregrinar, demostraron una capacidad increíble de servicio”, resaltó el P. Perín.

 

Es interesante el que muchos peregrinan pidiendo una gracia, otros agradeciendo, y otros por algún conocido. Es esa experiencia linda de llevar la vida por los demás. “Llevamos intenciones de las comunidades y esto tiene mucho sentido, uno descubre en estos tiempos de crisis, el volver a ser familia.

Hay trabajos parroquiales que son desgastadores, pero también enriquecedores. Nuestra experiencia fue que uno se enriquece sirviendo.

 

También fueron enriquecedoras las palabras del Obispo, la dignidad no la da sólo el empleador, la dignidad la da el trabajador.

 

Y como en cualquier casa de familia, me quedo con un anhelo, de que estén todos los hijos. Es que el corazón se alegra mucho más cuando están todos, cuando somos más”.

 

 

“Muchas Parroquias participaron, pero lo que más me llamó la atención, son los jóvenes.

Viendo esos rostros, pensaba en mí a los dieciséis o diecisiete años en mi Parroquia de origen (Córdoba). Siempre queríamos hacer cosas. Y vi esta disponibilidad y entrega en ellos.

A simple vista se notaba su gran participación. También niños han caminado con mucha entrega. Son ellos una viva esperanza.

Al término de la jornada, me manifestaban que sentían que se les había abierto una puerta”, expresó el Párroco de Virgen de la Esperanza, destacando, más allá de que los hicieron colaborar, el hecho para los jóvenes de simplemente estar, de sentir la alegría de poder participar.

 

San Cayetano no es de un grupo, no es de una Parroquia, SAN CAYETANO ES DE TODOS. “Después de casi 25 años peregrinando, uno se pregunta sobre el tema de la renovación de las cosas. Y ciertamente, esta presencia joven le ha dado un espíritu de renovación”, concluye el Sacerdote.

 

 

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Asociación Civil Mons. Gerardo Tomás Farrell

 

Presentación del libro


MONSEÑOR GERARDO FARRELL,
UN TESTIMONIO VIGENTE

 

 farrell

Una contribución a la reflexión y
al debate acerca de la cuestión social

 

A once años del fallecimiento de Monseñor Farrell, el pasado mes de mayo, se presentó en el Colegio San José de Morón, la obra “Monseñor Gerardo Farrell, un testimonio vigente”.

El encuentro contó con numerosos invitados y con quienes participaron en la redacción de la obra, que fue editada y donada totalmente por la Fundación de la Universidad de Morón.

 

 

“Monseñor Gerardo Farrell, es un testimonio vigente para el presente y para el futuro”, afirmó el Presidente de la Asociación Civil que lleva su nombre, Sr. Tristán García Torres, quién al hablar del sentido de la presentación de la obra, explicó que el libro cumple con los objetivos formales de la Asociación, entre ellos: “Contribuir a la reflexión y al debate acerca de la cuestión social con amplitud de criterios y, también, con referencia a la Doctrina Social de la Iglesia y al pensamiento de Mons. Farrell”.

 

El texto se comenzó a pensar y a escribir en 2010 y su contenido trata en general de aspectos familiares y de las obras institucionales que llevó a cabo Farrell. “En un artículo que publicó en la Revista Criterios en el año 1966, plasmó un programa de Pastoral Social que en el fondo, es su plan de vida. Allí, incluye la Escuela Diocesana de Servicio Social de nivel Universitario, el Instituto Católico de Morón, destinado a difundir la Doctrina Social Cristiana, y el Centro de Investigación y Programación Social, para estudiar qué hay que hacer previamente; y el reforzar la Caritas”.

“Del libro surge que tuvimos un gran experto en Doctrina Social”, destacó el Presidente, “un sacerdote pastoralista que actuó, no para apropiarse de las instituciones laicas, sino para que, en diálogo con el mundo, inculturizarlas a la luz del Evangelio”.

 

La presentación continuó con la exposición de personas destacadas, quienes participaron en la redacción del texto y ofrecieron su mirada particular de los ejes más significativos.

 

 

Manuel Gómez, manifestó que Farrell fue “pionero de la Doctrina Social de la Iglesia en la Argentina”, y además, “era un Cura de una fe sólida basada en la tradición y en la teología, que supo rescatar las formas de la fe popular. Era un hombre de liturgia, de cuidar los gestos litúrgicos; un hombre intelectual, pero con los pies en la Parroquia”.

“Era un hombre de razón, de pensamiento, de análisis, un hombre que buscaba la comprensión racional de la Doctrina, que apelaba los fundamentos. No estaba cerrado, sino abierto al diálogo permanente con otras posturas. Un hombre basado en la fe, sin rehuir al debate de la razón. Tenía además, un sesgo pastoralista, pero no era un pastoralista vacio de fundamentos o contenidos, era un pastoralista con un contenido catequético en la acción pastoral”.

 

 

Juan María Healion puntualizó conceptos destacados por Farrell:

Uno, y en el cual él insistía mucho, es que la Doctrina Social de la Iglesia siempre es situacional. El pensamiento social de la Iglesia es el resultado del encuentro del mensaje evangélico y sus exigencias éticas, con los problemas sociales que vienen gravitando en la vida de los pueblos. No hay que sacar nunca la doctrina social de la Iglesia de su contexto, ni atribuirle un carácter universal y ahistórico”.

 

Otra idea destacada  por parte del expositor, fue que Farrell siempre rescató el rol esencial del sindicalismo en el desarrollo de cada pueblo y del mundo en su totalidad.

“Inspirado en la doctrina del magisterio, la misión del sindicalismo más allá de su carácter reivindicativo, es una acción política en el sentido de la construcción del bien común”.

 

Finalizando su comentario, Healion destacó una característica en Farrell: “Esa mezcla de audacia generosa y de generosidad audaz, en plantear con su integridad las líneas profundas del pensamiento social cristiano.

Tomando las orientaciones de Farrell y su interpretación del pensamiento de la madre Iglesia, el mejor homenaje que se le puede hacer, será continuar esta línea de trabajo e impulsarla en todos los espacios, sobre todo los políticos, con esa audacia y generosidad con que él lo hizo”.

 

 

 

Inés Iglesias, remarcó la vigencia de su pensamiento. “Sus valores dejaron huellas en las instituciones, en sus obras, que tuvieron un nacimiento muy humilde en Morón, y sin embargo, alcanzaron una gran fortaleza y dimensión porque tuvieron que ver con certezas y una conciencia muy fuerte sobre la realidad que se estaba viviendo. Farrell las definía de terrible necesidad”.

 

“La meta de la acción social estaba centrada en ampliar las oportunidades”, porque había una clara certeza y convicción de lo que vale el hombre, la persona humana, lo que vale al interior de su comunidad y desde la posibilidad en el trabajo. Desde allí, Farrell definió tres caminos desde donde llevar adelante esta acción social y que dieron lugar al nacimiento de las obras. Una fue la investigación y la programación social. Así la creación del Departamento y luego, el Centro de Investigación y Programación Social de Caritas Morón. Segundo, la formación, fundamental para el conocimiento profundo de la realidad tan compleja, y allí, la creación de la Escuela Diocesana de Servicio Social en Morón. Por último, la acción propiamente dicha a través de Caritas, que tenía su centro en la Casa de la Caridad”.

 

“Todo esto fue un llamador de tantas voluntades que se fueron organizando para desarrollar una serie de servicios dispuestos para la comunidad, como aporte de la Iglesia de Morón”, explicó Iglesias, ejemplificando con el servicio jurídico gratuito pensado para los más pobres, que fue germen de los tribunales de Morón y del Colegio de abogados; y con la Casa de la Caridad, cuyos orígenes fueron la preocupación por el derecho a la tierra y a la vivienda en tiempos de inundaciones y en los que la población recién se asentaba. “Esto fue la acción, pero como tenía que ser acompañada por profesionales que ayudaran, aparece en el 64’ la creación de la Escuela Diocesana de Servicio Social. ‘Una aventura’, indicaba Farrell, porque en aquellos tiempos así lo era, por los pocos recursos económicos, pero gracias al llamador que fue, se contó con gran número de recursos humanos.

 

Se hizo una opción por la Doctrina Social de la Iglesia, pero abierta al diálogo con otras posturas y pensamientos; con una propuesta de contenidos éticos siempre basados en la realidad. Con una opción por los más pobres, por el protagonismo y por la defensa de la realización de las comunidades.

 

La característica de todo esto fue la construcción colectiva y articulada. Farrell puede descansar de sus fatigas porque sus obras nos acompañan. Y nos deja el desafío de cómo continuar llevando a cada una de las responsabilidades que nos tocan, su pensamiento y su forma tan humana de construcción”, concluyó Inés Iglesias.

 

 

El Pbro. Eduardo Farrell, sobrino y ahijado de Monseñor Farrell, expuso desde su cercanía como familiar, tres temas: El de la familia, el del sacerdote y el del hombre que piensa en lo pastoral.

Expresó que “Gerardo siempre tuvo una mirada muy atenta, delicada y cercana para con su familia, y para con sus amigos. Siempre los consideraba y los tenía en cuenta, buscando la unidad y la concordia”.

 

Como sacerdote se preocupó por acercarse a aquellos que estaban lejos, los más pobres, los marginados. Allí puso mucho de su cariño, esfuerzo y preocupación. Una frase de actual vigencia que le manifestó al P. Eduardo, fue: “Los párrocos le dedican el 95% de sus esfuerzos a los que están dentro de la estructura parroquial y apenas el resto, si queda, a los que no están dentro de esa estructura”.

Mons. Farrell siempre utilizaba gestos litúrgicos y pastorales sencillos y comprometidos, que mordían en la realidad de la gente. Sus homilías eran entendibles y breves. Siempre tocaba con sus gestos y palabras puntos vitales en sintonía con las vivencias habituales de las personas de las comunidades. Como sacerdote manifestó un cariño muy grande por el pueblo, por la gente sencilla, sin enojarse si no había buena respuesta a la pastoral de la Iglesia. Siempre fue comprensivo con la gente.

 

Cerrando las exposiciones, el P. Eduardo Farrell se refirió al aspecto del hombre que piensa en lo pastoral, expresando una frase de Monseñor por los años ochenta, muy actual también para nuestros tiempos que invitó a reflexionar a los presentes: “Hay que aprender a convivir en una sociedad plural”. “Esto tiene vigencia hoy, como pocas veces. Mons. Farrell no era un escéptico, que todo le daba igual, que sentía lo mismo ante cualquier propuesta de moral o ética. Tenía clara la visión de la Iglesia a la que era fiel, sin embargo, invitaba a convivir en una sociedad que se iba haciendo plural con el advenimiento de la democracia. No se enojaba con la realidad, trataba de evangelizarla. Asumía las nuevas realidades como desafíos pastorales, siempre transmitiendo alegría y esperanza”. 

 

Emilce Rosario Billordo

 

 

ASOCIACION CIVIL "Monseñor Gerardo Farrell"

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COMISIÓN DIRECTIVA: 

PRESIDENTE: Tristán García Torres

VICEPRESIDENTE: Mauro Alonso Gallo

SECRETARIO: Alfredo Taylor

TESORERO: Ismael De Ángelis

VOCALES TITULARES: Inés Iglesias

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                                       Juan María Healion

VOCALES SUPLENTES: Héctor Drazer

                                        Juan José Tramezzani

REVISORES DE CUENTAS TITULARES: Carlos Alberto Pisano

                                                                   Ennio Righetti

REVISORES DE CUENTAS SUPLENTES: Carmelo Tedone

                                                                     Anibal Tricarico

 

 

 

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