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Caritas
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La espiritualidad de Caritas UNA MIRADA DIFERENTE José Antonio Pagola
Jesús le daba una importancia grande a la manera de mirar a las personas. De ello depende, en buena parte nuestra manera de actuar. Una de las fuentes más antiguas recoge esta observación de Jesús: «La lámpara de tu cuerpo son tus ojos. Si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo estará iluminado. Pero si tus ojos están enfermos, tu cuerpo entero estará a oscuras». Una mirada clara permite que la luz entre dentro nuestro y podamos actuar con lucidez.
¿Cómo era la mirada de Jesús? ¿Cómo veía a la gente? Los evangelistas repiten una y otra vez que su mirada era diferente. No era como la de los fariseos que sólo veían descreimiento, ignorancia de la Ley e indiferencia religiosa. Tampoco miraba como el Bautista que veía en el pueblo pecado, corrupción e inconsciencia ante la llegada inminente de Dios.
La mirada de Jesús estaba llena de cariño, respeto y amor. «Al ver a las gentes, se compadecía de ellas porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas sin pastor». Sufría al ver tanta gente perdida y sin orientación. Le dolía el abandono en que se encontraban tantas personas solas, cansadas y maltratadas por la vida.
Aquellas gentes eran víctimas más que culpables. No necesitaban oír más condenas, sino conocer una vida más sana. Por eso, inició un movimiento nuevo e inconfundible. Llamó a sus discípulos y les dio «autoridad», no para condenar sino para «curar toda enfermedad y dolencia».
Como Iglesia, cambiaremos cuando empecemos a mirar a la gente de otra manera: Como la miraba Jesús. Cuando veamos a las personas más como víctimas, que como culpables; cuando nos fijemos más en sus sufrimientos, que en su pecado; cuando miremos a todos con menos miedo y más piedad.
Nadie ha recibido de Jesús «autoridad» para condenar sino para curar. No nos llama a juzgar el mundo, sino a sanar la vida. Pensaba en discípulos que miraran el mundo con ternura. Los quería ver dedicados a aliviar el sufrimiento e infundir esperanza. Ésa es su herencia, no otra.
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Parroquia San José de Morón Sur Av. Félix Burgos 1100, Morón - 4696-5250
Desde diciembre de 2011, la Diócesis cuenta con una Reliquia del Beato Juan Pablo II
Es de primer grado y consiste en una gota de la sangre del
Beato.
La reliquia arribó a Morón el 27 de noviembre, cuando una caravana partió desde la Parroquia San José hasta Martín Coronado, donde se inició el traslado. Horas más tarde, las campanas repicaban anunciando su llegada al Templo y la comunidad le dio una emocionante bienvenida. La feligresía recibió una bendición especial con la Reliquia en las misas que se celebraron ese día y fue encendida la llama de la misericordia. La fiesta grande fue el 4 de diciembre, con la presencia de Mons. Luis Guillermo Eichhorn, quien entronizó la Reliquia durante la Eucaristía que presidió, quedando esta para la adoración de todos los fieles.
Sobre la Reliquia La palabra reliquia proviene de restos. Las reliquias de los Santos son restos de su cuerpo o vestimenta. En este caso, se trata de sangre, que siendo parte del cuerpo de Juan Pablo II se considera de primera categoría; los objetos usados por el beato, se consideran de segunda categoría. Las reliquias de sangre son dispensadas por sus dos exsecretarios: El cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia y monseñor Mieczysław Mokrzycki, arzobispo latino de Leopolis, en Ucrania.
Según el comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede hecho público el 26 de abril de 2011, pocos días antes de la beatificación del Papa polaco, “en los últimos días de enfermedad del Santo Padre, el personal médico encargado realizó extracciones de sangre para ponerlas a disposición del Centro de Hemotransfusiones del Hospital Bambin Gesú para ser usadas en caso de una eventual transfusión… Sin embargo no hubo necesidad de ninguna transfusión, y la sangre extraída permaneció conservada en cuatro pequeños recipientes. Este centro, dirigido por el profesor Isacchi, estaba efectivamente encargado de este servicio médico para el Papa.
De los recipientes, dos quedaron a disposición del secretario particular del Papa Juan Pablo II, el cardenal Dziwisz; los otros dos permanecieron en el Bambino Gesú, devotamente custodiados por las religiosas de ese hospital.
“Fuera de la misericordia de Dios
La Iglesia considera Santo a alguien que vivió el mensaje evangélico y se jugó la vida de manera heroica por el Señor. “Nos acompaña quien fue de los enamorados de Jesús, quien con su entrega aporta el lema que llevaría hasta el final de su vida: “Totus tuus”, “todo tuyo”. El Beato Juan Pablo II, que entregó toda su vida en el servicio a la Iglesia y a Dios, hoy, una vez más, convoca a nuestra comunidad a no tener miedo de abrirse totalmente a Cristo, para que solamente Él reine en nuestros corazones, en esta ciudad, en nuestras obras. Su mirada y presencia nos guiará para llegar a recibir a Cristo reconciliados y unidos”, manifestó el Párroco, R. P. Casimiro Lorencowicz de la Congregación de San Miguel Arcángel.
Con alegría por tan importante acontecimiento, Mons. Eichhorn indicó que la Reliquia invita a la reflexión. Esa gota de sangre que circuló por todo el cuerpo de Juan Pablo II llenándolo de vida es, precisamente, un símbolo de vida. Él, cuya vida y firmeza fueron un testimonio para toda la humanidad, ha sido un hombre de carne y hueso como nosotros. “Y esta reliquia nos tiene que recordar que nosotros tenemos vida, la misma que tuvo Juan Pablo, quien desde el bautismo hizo de ella una vida santa. Y nosotros ¿Qué estamos haciendo? Las Reliquia nos hace acordar que el Beato Juan Pablo II por la gracia de Dios, llegó a la plenitud de vida y que nosotros también, por la gracia de Dios, tenemos que llegar a esa misma plenitud. Nos recuerda que todos estamos llamados a la santidad”, subrayó el Sr. Obispo.
El ejemplo de Juan Pablo II nos muestra también una profunda devoción y amor a la Virgen María, quien lo acompañó durante toda su vida como fuimos testigos. Tras puntualizar las cosas que más le impactaron de él, como su primera Encíclica con una frase que compartiría durante todo su pontificado: “No tengan miedo, abran las puertas a Cristo”; la Encíclica “Novo millennio ineunte”, “Al comienzo del nuevo milenio”; y su lema: “Todo tuyo”, el Sr. Obispo concluyó agradeciendo a la Virgen el don privilegiado que tiene esta Parroquia y la Diócesis.
Que la luz de Cristo nos ilumine y que todos Es el objetivo del gesto de encender la “Llama de la Divina Misericordia”. Esta llama tiene su origen con el Beato Juan Pablo II, cuando en el Vaticano encendió la primera “Llama del Amor Misericordioso”, en diciembre de 2003, y que desde entonces reside en el santuario de la Divina Misericordia. Desde allí, ha sido ofrecida a diferentes comunidades, casas y personas. En su significado simbólico nos recuerda que nosotros debemos traer la “Llama del Amor Misericordioso”, el mensaje de misericordia, a cada ser humano. Jesús ha compartido su misericordia con nosotros y nos llama a ser testigos de su Reino de amor.
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Delegación
para la Comunicación Social de la Diócesis de Morón OFICINA DE PRENSA DEL OBISPADO DE MORÓN Sr. Fabián Parodi. De lunes a viernes de 9 a 12 horas. Buen Viaje 936 - Morón Teléfono: 4629-3143 E-mail: obmoronprensa@speedy.com.ar
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